Democracia en Transición (Cuarta Parte) De los medios y la superestructura del poder

Maquiavelo describe el poder como un centauro, bifurcación literaria que en términos de Marx se refiere a la dialéctica del poder, según la cual cada infraestructura económica se construye sobre una supraestructura ideológica, que a su vez la reproduce y sostiene.

 

La dialéctica representa la infraestructura, que sirve de contenedor del sistema; en tanto que, la ideología-supraestructura se corresponde con el contenido; es decir, en el primer escenario se diseña la plataforma sobre la cual se asienta el modelo; en tanto, en el segundo se construye la cultura que da vida al modelo.

 

Hablar de democracia en transición, como un proceso de toma, construcción, reproducción, distribución e irradiación del poder, asumiendo un ceteris paribus (lo demás es constante) en el contenedor, nos convoca a estudiar las condiciones para fomentar la revolución cultural que rediseñe los contenidos hacia una nueva superestructura de relaciones políticas de la sociedad con el Estado.

 

En mi columna anterior proponíamos un diálogo sobreel rol de la Universidad que, más allá del minimalismo del otorgamiento de grados y la titulación de sujetos, posición utilitaria a la reproducción del sistema;  debe constituirse como un espacio dinámico de confrontación científica de los paradigmas que se construyen, deconstruyen, mutan y evolucionan de manera constante, es decir producir provocaciones que, más que buscar su lugar en la cadena trófica de la sociedad, busquen la construcción de nuevas cadenas y relaciones de poder más horizontales, plurales e incluyentes.

 

Un segundo elemento a considerar en la construcción de la supraestructura, son los medios de comunicación que, a partir de la revolución tecnológica y de las telecomunicaciones, repotencian su rol como constructores de opinión y socialización política, desde su propia capacidad para, a partir de los medios de información y formación, incidir en el diseño del paradigma social. Los medios de comunicación son, no solo el registro de los acontecimientos, más allá de eso, son el espacio de debate por el posicionamiento del paradigma con que se interpreta e irradia el contenido mismo de esos acontecimientos y su proyección en el tiempo.

 

De este modo, los medios de comunicación emergen como una herramienta fundamental en la construcción de la superestructura, posicionándose como el escenario ineludible de la batalla por las ideas y el paradigma social y político, medios de posición y oposición no permiten la maduración del ideal colectivo, fomentan el enfrentamiento y la polarización en una suerte de militancia mediática movida, más por la posición coyuntural que por el proyecto de largo plazo.

 

Los medios deben madurar hacia un rol crítico y propositivo, comprometido con garantizar el flujo dinámico de la información oportuna, veraz y objetiva que permita la reflexión sustantiva de los ciudadanos en la construcción de sus propias perspectivas y posiciones, sin hacer ostracismo sobre la opinión disonante.

 

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