Pacto Ético (Parte 4) Demagogia o Etica

 La extensión primaria de la democracia, expresada en la universalización del sufragio constituyó la base de la aparición y consolidación de los partidos o movimientos políticos de masas, efecto que Otto Kirchheimer denominó la tipología de catch-all party, que refiere a la (re)priorización del reclutamiento de militantes cotizantes e instruidos que difundían el ideario del partido para centrarse en la consecución de votos y éxitos electorales, siendo ésta la génesis del populismo en que resurge la demagogia.

 

La demagogia es a la democracia lo que la oligarquía a la aristocracia y la tiranía a la monarquía, así definía Aristóteles lo que consideraba una forma corrupta y degenerada de la conducta política, su origen etimológico nos remite a las voces griegas demos-pueblo y ágo-conducir, es decir la conducción de la voluntad del pueblo en sentido primario, no obstante, según el diccionario de la lengua española se define como “degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder”; siendo para ello, el populismo, posición y estilo desprovistos de ideología y fundamentado en el caudillismo, la forma ideal de posicionamiento electoral.

 

Así, entre falacias y omisiones, descontextualización de significados y estadísticas, demonización de los adversarios y las ideologías, la demagogia construye formas populistas de retóricas basadas en la repetición de lugares comunes de la expectativa popular: fomentar el empleo y la inversión extranjera, reducir la inflación y estimular el crédito, impulsar el agro, recuperar la democracia y la libertad de expresión, constituyen la base del mercadillo de ofertas vaciadas de propuestas y un plan tecnopolítico de gestión pública, como sostiene  Rodrigo Borja Cevallos, en su Enciclopedia de la Política que “…el demagogo es siempre una persona irresponsable, egoísta, guiada por una irreprimible ansia de mando, que no piensa en el interés general y que se parapeta detrás de la multitud para dar curso a su lujuria de poder”.

 

Dice José Mujica que “La democracia corre riesgo cuando en las campañas electorales se crea programas que no se van a poder cumplir jamás y se crean expectativas que después no se van a poder cumplir. Eso hace que la democracia se enferme”, eso hace que la democracia se convierta en populismo que deviene en demagogia, la verdadera democracia es el camino de la transición que fomenta el involucramiento (in)formado de la población en el ciclo de la política: incidencia, decisión, seguimiento y evaluación de la administración pública, son piedras angulares para un sistema político ético que destierre la demagogia y el populismo.

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