Sobre la gula del (super)mercado Los pilares de la sociedad del consumo

“Si la gente no compra, la economía no crece“, constituye la premisa básica de un sistema de mercado basado en el paradigma dominante según el cual hemos organizado nuestra sociedad, ello demanda de la articulación de una serie de condiciones que intersecan en tres estrategias cuyo propósito es garantizar la supervivencia del modelo de acumulación a través de programar una demanda creciente.

 

Así, obsolescencia programada, crédito para el consumo y construcción de comportamiento de masas desde la publicidad, configuran el tridente de una economía irreal y especulativa que no atina a solucionar las contradicciones sociales que provoca.

 

El modelo demanda, en primera instancia, dar muerte, en un plazo de tiempo “prudencial” a los productos creados, desarrollando para tal efecto la estrategia de la obsolescencia programada, es decir, reemplazar el paradigma del “hecho para toda la vida”, por la del desechable, bajo la cual automotores, teléfonos móviles, cámaras, reproductores de video, computadores y un largo etc., son producidos bajo la línea constante de la innovación permanente que nos conmina a la necesidad del reemplazo cuasi inmediato para poder acceder y disfrutar de las “ventajas” del nuevo modelo, sin terminar de conocer, aprovechar y disfrutar de las que dejamos en obsolescencia.

 

La segunda estrategia consiste en garantizar el acceso de todos a la espiral, el modelo depende de que la gente compre y el modelo lo garantiza. El dinero nace como medio de cambio, poco a poco se convierte en unidad de valor y medio de acumulación, doble función sobre la cual el ahorro agregado que alcanza una sociedad no se canalice hacia la inversión productiva sino más bien hacia el consumo. El sector financiero no juega a mejorar las capacidades productivas y de inversión, todo lo contrario, juega a estimular el consumo de una sociedad que poco a poco degenera en un sistema rentista y especulativo.

 

La tercera estrategia es la publicidad, fundamentada en la necesidad del diseño de sistemas de comportamiento de masas que  provoquen la necesidad y hábito del consumo, para ello despliega grandes campañas de lo efímero que irradian el mensaje de la inclusión en la manada desde la posición de los bienes en el juego de la espiral creciente del consumo.

 

La reflexión sobre la sociedad que tenemos y la que pretendemos levantar es larga y mucho más profunda, pero trazada la cancha me apresuro a proponer un conjunto de columnas que nos sirvan, a pretexto de dialogo, como espacio para ir construyendo una nueva mirada sobre estos viejos problemas.

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