Las principales fuerzas electorales del país reúnen en sus fortines a las huestes sobre las cuales apalancarán sus intenciones de llegar a Carondelet; así, desde Chillogallo, en la caldera del sur, la militancia del oficialismo proclamó su binomio: Moreno-Glas, fórmula que encarará el reto de reinventarse para derrotar el desgaste de una década de ejercicio de poder y la fuerte figura de liderazgo de Rafael Correa.
En la segunda esquina, en una abarrotada Plaza Belmonte, en el centro de Quito; la Unidad Nacional por el Cambio, integrada por: Izquierda Democrática, Pachakutik, Unidad Popular (fórmula renovada del extinto Movimiento Popular Democrático), Movimiento MASS, Vive y Democracia Si, entre otros, anuncian a Paco Moncayo como su carta a la Presidencia de la República, escenario difícil pues el oficialismo concentra cerca del 40% de la intención de voto nacional, principalmente desde los sectores de centro izquierda.
En la tercera esquina (en el Coliseo Voltaire Paladines Polo de Guayaquil) la alianza de la Unidad, inicialmente liderada por los alcaldes de Guayaquil y Quito y el prefecto del Azuay, redibujada hoy con la presencia de los movimientos Avanza y Concertación, proclamó la candidatura de Cynthia Viteri, ante la ausencia del prefecto Carrasco. El reto de la Unidad es poder mostrarse auténtica ya que la envuelve el fantasma de un deja vú, escena repetida de cuando la clase política decide renegar de la ideología y la posición enarbolando una proclama de oposición absoluta; así, desfilaron otrora subidos en una camioneta para saludar la caída de un régimen y refundar la patria, luego nos sucedieron en suerte feriado bancario y dolarización; sin duda no son los mismos, no son todos, pero son la expresión de derecha e izquierda que utilitarias se adaptan para negociar su postura en función electoral.
En la cuarta esquina, Guillermo Lasso, líder del movimiento CREO: su reto consistirá en borrar la imagen de su participación como Superministro de Economía en la presidencia de Mahuad, etapa en la cual vivimos el feriado bancario y la dolarización de nuestra economía.
La contienda nos convoca, más allá del destierro y la negación de las ideas disonantes, a la reflexión que, desde la esencia del proyecto constitucional, nos define como una sociedad de derechos sobre los mercados y los capitales; para construir colectivamente un plan de gobierno que recoja los avances y enmiende los errores, pero, sobre todo, garantice la progresividad de los derechos que son el fruto histórico de las luchas sociales de colectivos y movimientos en nuestro país.
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