Neuromarketing La ética del consumo motivado

“Sé que desperdicio la mitad del dinero que empleo en publicidad, el problema es que no sé qué mitad” sostenía John Wanamaker, expresión que no ha perdido vigencia, pues un consumidor en promedio está expuesto a 200 impactos visuales diariamente, de ellas el 83% solo es capaz de estimular su vista, en tanto que el 95% de las decisiones de compra no son conscientes y se toman en 2.5 segundos, es decir se programan desde la vorágine del mercadeo y la publicidad.

 

Habíamos dicho que la moderna sociedad del consumo se basa en tres pilares fundamentales, la obsolescencia programada, el crédito del consumo y la publicidad; retomando el tema, para intentar provocar una mirada sobre cada uno y buscar el eje articulador de la cadena que provoca la reproducción del patrón, quiero enfocar este artículo sobre la publicidad, el marketing y su moderna forma de expansión, el neuromarketing (definido como la aplicación de técnicas de la neurociencia al marketing, cuyo objetivo es articular el comportamiento de las personas desde la base de su actividad neuronal a la dinámica de reproducción del mercado).

 

El neuromarketing se basa, según Jurgen Klaric, “en venderle al celebro, no a la gente, pues, si levantas el nivel atencional, luego agregas emociones positivas y negativas, y enciendes un sistema del circuito de la memoria, el cerebro se conecta y genera una necesidad por comprar ese producto“; así, la neurociencia permite al marketing utilizar dispositivos de lectura de las respuestas de imágenes cerebrales hacia estímulos experimentales para maximizar la eficiencia publicitaria en la inducción al consumo.

 

El modelo se basa en estimular el consumo, condicionarlo y multiplicarlo; así, las necesidades ya no se satisfacen, ahora se construyen y vacían de manera paralela: “si la gente no compra, la economía no crece”, ergo, es preciso motivar la compra y justificar la obsolescencia, entonces publicidad y marketing son fundamentales, pero no suficientes, ahora hay que sumar la neurociencia para garantizar el crecimiento sostenido del comportamiento del consumidor… ¿es ético?

 

“Caminamos de la mano por el supermercado entre las filas de cereales y detergentes; avanzamos de estante en estante hasta llegar a los frascos de conserva. Examinamos el nuevo producto anunciado por la televisión y de pronto nos miramos a los ojos y nos sumimos uno en el otro, y nos consumimos…” sostiene el poeta chileno Oscar Arturo Hahn Garces, intentando motivar la necesaria reflexión sobre el verdadero sentido de la libertad en la sociedad de la libertad, progreso, capital y mercado.

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