Las Mariposas una reflexión necesaria

 Mary Wollstonecraft señala “no deseo que la mujer tenga poder sobre los hombres sino sobre sí misma”, estableciendo así un pilar fundamental para la categoría de género como eje transversal de la construcción de las modernas sociedades, mismo que ha sido poco desarrollado en la praxis.

 

Argumento que me recuerda a Krishnamurti cuando sostiene que es necesario adoptar un paradigma según el cual las estructuras e instituciones socio-culturales y políticas hasta ahora “dadas por hechos inmutables” sean expuestas como construidas históricamente; y, por tanto, sujetas a procesos de construcción y deconstrucción.

 

El 25 de Noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, evoquemos la memoria de Minerva, Patria y María Teresa Mirabal, “las Mariposas”, recordemos esa lucha histórica por la equidad y la erradicación de la violencia en las relaciones de género, de modo que, desde un estudio causa-efecto mucho más profundo, nos permita trabajar sobre la raíz para transformar el fruto, provocando una transformación dinámica de la cultura y la cepa en que se sustenta y reproduce.

 

Al estudiar las relaciones y la violencia de género, desde la teoría Bourdieu, recogiendo la idea del campus como espacio de lucha entre agentes por alcanzar un capital simbólico, proceso en el cual desarrollan un habitus, que se entiende como el modo de conducta o la cultura de relaciones establecidas.

 

Incorporemos al modelo la idea de Ibsen cuando sostiene que “nuestra sociedad es machista y no será humana hasta que no entre en ella la mujer” vemos con claridad el campus actual caracterizado por un desequilibrio en las relaciones de género; es decir, un campus que debe ser superado para transformar las relaciones y, por tanto, su expresión cultural o habitus.

 

La estrategia demanda, por tanto, la construcción de un nuevo campus que fomente una nueva cultura de relaciones, es decir un nuevo habitus, más que profundizar la lucha por acumular un capital simbólico dentro del mismo campus, en palabras de Wollstonecraft, no se trata de “dar a la mujer poder sobre los hombres”, es decir, girar el péndulo sobre el otro extremo, sino “poder sobre sí mismas”, lo que sugiere la construcción de un modelo social, político y económico diferente, es decir un nuevo campus basado en principios universales de derechos que se impongan sobre las visiones individualistas de la acumulación y los mercados.

 

"Si me matan, sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte", solía decir Minerva, hoy a 56 años de  su muerte: su vida, memoria y legado, son símbolos de una lucha historia que siembra en la consciencia colectiva de nuestra generación un compromiso por la equidad, respeto, inclusión y solidaridad en las relaciones de género.

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