De solsticio a Navidad el amanecer del sol invicto

 La elíptica de la tierra en torno al sol provoca dos momentos polares: equinoccios y solsticios, sobre los cuales se construyen simbologías que, a lo largo del tiempo, han sido motivo de culto y exaltación que evolucionan entre los mimetismos, sincretismos y conciliaciones en que camina la cultura.

 

La historia da cuenta de cómo las culturas (Inca, Maya, Babilonia, Judea, Pakistani, Hindú, Celta, Romana, etc.) desarrollaron sus credos vinculados a la astronomía; solsticios y equinoccios fueron fechas de culto y, especial importancia revistió al solsticio de invierno, que da cuenta de la travesía del sol, cuando desde su punto más distante a la tierra y, tras las tres noches más largas del año, empieza su gradual ascenso al cenit.

 

Cada pueblo levanta su mitología, construye sus íconos y símbolos, cada pueblo reviste de contenidos los ciclos astrales y su influencia sobre la vida en la tierra, desde la idea de entender que somos el producto de un pasado acumulado, asumamos los credos y sus formas de expresión como la intersección dinámica de las culturas que evolucionan, se nutren, fortalecen y consolidan de manera permanente.

 

Recordemos a Saturno, dios de la agricultura y de la cosecha, el menor de los hijos de Urano (símbolo de la tierra) y de Tellus (símbolo del cielo), su reinado en el Olimpo Romano es conocido, por la tradición mitológica, como “la edad de oro”, la era de la justicia y el honor, la era de eterna primavera, de cosechas buenas y abundantes. Tras el fin de “la edad de oro” Saturno es ungido como el dios protector de las siembras, en su honor se levanta la fiesta del “sol invictus” coincidente con el solsticio de invierno.

 

La fiesta del sol invictus es una de las bases en fechas y costumbres de nuestra Navidad, en memoria del reinado de Saturno en el Olimpo, a la luz de velas y antorchas los romanos enfrentaban las noches más largas del año para emerger con el sol solsticial el 24 de diciembre hacia el nacimiento de un nuevo período de luz y esperanza para toda la humanidad.

 

Cada cultura desarrolla sus propios íconos y códigos, pero se interseca con las demás en la construcción trascendente del contenido, sobre ese caminar emerge nuestra sociedad, heredera de una tradición que vale la pena recordar, la fiesta del sol invictus, la fiesta de Saturno, la fiesta del solsticio de invierno, la fiesta de San Juan, la fiesta del Rey Sol, la fiesta de la Natividad nos espera, no tanto en el mall ni en la juguetería, nos espera en el corazón de la historia que da cuenta de lo que somos, de lo que podemos llegar a ser…

 

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