57 años de revolución, 57 años de bloqueo, 57 años de Fidel que, sin duda, marcan una etapa histórica que hoy es evaluada, más allá de los dimes y diretes, sobre los resultados fehacientes de los logros que entidades como UNICEF, UNESCO, OMS e incluso el Banco Mundial han reconocido.
Para José Juan Ortiz, representante de Unicef en La Habana, Cuba es el paraíso internacional de la infancia, y señala que en “el mediano plazo la Unicef tiene como objetivo lograr la igualdad de género en la escuela, Cuba lo consiguió hace un montón de años, la escolarización es al 100% y hasta la Universidad es gratuita”. Destaquemos que Cuba ha logrado desterrar el analfabetismo, cuenta con una media de 10 alumnos por docente, es el país que más aporta del PIB a la educación y cuenta con el mejor sistema educativo de la región de acuerdo con informes del Banco Mundial y la UNESCO.
Margaret Chan, Directora General de la Organización Mundial de la Salud, tras su visita a Cuba en 2014 decía “Cuba es el único país que he visto que tiene un sistema de salud estrechamente relacionado con la investigación y el desarrollo en ciclo cerrado. Es esta la dirección correcta, porque la salud humana no puede mejorar si no es con la innovación”, señalando que el modelo de salud Cubano constituye un ejemplo para la OMS; el modelo de salud cubano ha logrado desarrollar 4 vacunas para el cáncer; así como, eliminar la transmisión de madre a hijo del VIH.
En infancia, Cuba, de acuerdo con el informe de UNICEF “Situación mundial de la infancia 2014” es el país con la tasa de mortalidad infantil más baja de América; el balance 2009 de UNICEF declara a Cuba el único país en América Latina sin desnutrición infantil.
Cuba invierte más del 53% de su PIB en desarrollo social, así que el PNUD lo reconoce como uno de los países con mejor índice de Desarrollo Humano; dicen las estadísticas de lo cotidiano que esta noche cerca de 200 niños latinoamericanos dormirán en la calle, pero ninguno es cubano, ninguno en Cuba…
La Revolución Cubana, cuenta la historia un pueblo determinado a escribir su propia historia, a defender su derecho a crecer y progresar, la historia de un pueblo que hoy llora y añora a su líder; me sumo al homenaje evocando sus palabras comandante, pues yo tampoco tengo culpa de que el corazón este a la izquierda y la sangre sea roja.
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