A todas y todos, a los amigos y lectores, por su paciencia y por el tiempo que le dedican a compartir la pretensión de provocar una reflexión o deliberar una idea desde este espacio de opinión, en este artículo, ya el número 33, quiero enviar un saludo fraterno y mis mejores augurios para que el 2017 sea un año del tamaño de nuestros sueños…
Empezamos la aventura del año nuevo; y, entre propósitos, promesas y metas, nos aprestamos a emprender nuestra propia cruzada. Nuestra imaginación, esa a la que Einstein proclamaba más importante que el conocimiento, es punto de partida, ya lo decía Walt Disney, “si puedes imaginarlo puedes hacerlo, recuerda que todo esto comenzó con un ratón”…
Así, de los ciclopes de Ulises, las arpías de Eneas, o los molinos del Quijote, aprendimos que entre más duro el viaje y larga la aventura, más alta la cima; y, que para alcanzarlos debemos desarrollar la constancia y el compromiso que residen en la voluntad, fuerza motriz, a la que Einstein definía como más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica.
Imaginación para trazar la ruta, voluntad para emprender el viaje y constancia, esfuerzo y trabajo para alcanzar la meta, para pulir la piedra, para vivir sobre las enseñanzas de Juan Salvador Gaviota: “el cielo no es un lugar, tampoco es un momento, el cielo es la perfección”, es decir el cielo es el resultado del esfuerzo cotidiano y perseverante por vencernos, por superarnos.
Comparto de Corina Bruni, poetiza salvadoreña, unas líneas de su poema El Telar del Tiempo, en el cual señala que, “el tiempo teje, y no cesa un instante de tejer, con los recuerdos de ayer o el valor de una promesa. Ahora ha desenrollado su ovillo de lana verde, para tejer, lentamente las emociones del año…”; y, mientras el tiempo teje, y no cesa un instante de tejer, avancemos al encuentro de los propósitos en que amanece un nuevo año, lleno de sueños y soñadores, de metas y conquistas, un año de compromisos firmes y voluntades férreas, un año de ilusión, esperanza y utopías que nos guíen sobre el esfuerzo cierto y solidario para alcanzarlas, compartirlas y disfrutarlas…
“Érase que se era, el bien que viniere para todos sea, y el mal, para quien lo fuere a buscar...”, Don Quijote de la Mancha.
Comentarios
Publicar un comentario