Dale retuit, pon me gusta, comparte, comenta, utiliza el hashtag, verás los memes, ya es tendencia… El pasado 8 de marzo amanecían las redes plagadas de saludos, felicitaciones y una que otra reflexión en torno al Día de la Mujer como momento de conmemoración, más que de regocijo, en torno a la lucha por los derechos y la equidad de género.
Así, los movimientos feministas emprendían la jornada luchando por recuperar en el imaginario colectivo la fecha como símbolo del derecho; y, a conmemorarlo más allá del consumista festejo que propone el supermercado; pero nuestro interés, nuestra tendencia, si así se llama a la concentración y atención en los tiempos del smart, estuvo en el linchamiento de una mujer que, equivocada o no, eligió su camino, y un indignado esposo que, ante la falta que le profería ésta, nos convocó a ajusticiarla en solidaridad.
De este modo, avanzada la mañana el video se publica en redes, un indignado cornudo decide ventilar en público la infidelidad de su mujer, las redes sociales nos proponían una tendencia para evidenciar la intolerancia e irascibilidad casi inconsciente que hemos construido como modo de relación; y, activar la más cruel estrategia de castigo contemporáneo.
Nadie repara en el contenido, nadie repara en la consecuencia, nadie repara en el daño: acción reacción, estímulo respuesta, las redes sociales activan nuestra salivación como reflejo condicional: no cuestionamos la veracidad o pertinencia del contenido, jugamos con la honra, con la dignidad, con la integridad, jugamos sin medir ni reparar en los “daños colaterales” que podemos provocar sobre terceros (padres, madres, hermanos, hijos, etc.), jugamos con la irresponsabilidad de un “enter por un like”, bajo la premisa de la libertad para opinar y expresarnos.
#Ladytandra es la más cruda expresión del linchamiento pues un smart phone no produce por efecto un smart user y las redes sociales son espacios potentes para provocar y construir opinión, conducta y cultura, por ello que demandan madurez y control.
Creada la tendencia, se consuma la feroz venganza y me pregunto ¿qué opinaría Pavlov de los Smart phones y las redes sociales como espacio de relación de silly users? ¿Es el “like”, el “retuit” o el meme la moderna campana que activa la voraz salivación de nuestra perruna conducta en las redes sociales?
Teléfonos inteligentes, televisores inteligentes, edificios inteligentes, la era del smart nos rebasa y arrastra, nos conmina a espectadores sin más capacidad que reproducir el mensaje sin permitirnos el más elemental ejercicio de reflexión…
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