Resulta inverosímil la falta de seriedad institucional con que trabajan los servicios de transporte aéreo, en el mes de enero tome dos vuelos en la ruta Quito-Cuenca, las dos ocasiones una vez embarcados nos sorprendió el mensaje de la aeromoza “estimados pasajeros hay una lucecita en la consola del piloto que no sabemos que es, tendremos que desembarcar la aeronave para evaluar y solucionar el problema”, en los dos casos retomamos el vuelo, dos o tres horas más tarde de lo programado.
En febrero he usado servicios de transporte aéreo dos veces, el primero en ruta Quito-Loja, al llegar a la estación de chequeo de vuelo con una sonrisa la señorita de atención al cliente supo decirme “su vuelo está cancelado”, el avión seguramente estaría averiado, en reparación, cubriendo otra ruta, cargando combustible o simplemente es muy temprano para pensar en ser eficientes y brindar un servicio de calidad…
El segundo fue este viernes, volábamos en la ruta Quito-Cuenca, el vuelo 175 de las 18:45, ya en la estación de chequeo nos supieron informar que el avión está cubriendo otras rutas y que saldría a las 20:30, finalmente y, luego de las airadas protestas de todos los indignados usuarios que requeríamos explicaciones y soluciones, salimos algo pasadas las once de la noche.
¿Sabe algo de calidad, calidez y eficiencia nuestra empresa pública de servicios aéreos?, me parece curioso y me provoca una sonrisa leer el editorial del número de febrero de la revista “Bienvenidos a bordo del vuelo de TAME EP”, suscrito por el Gerente General – CEO de la compañía, en el que sostiene que “Desde el inicio de sus operaciones, se ha caracterizado por ofrecer servicios de alta calidad y acordes a las normativas vigentes.” Me pregunto ¿qué pasó con esos servicios?
Pero luego sigo leyendo que el brillante CEO escribe “también hemos sido la línea aérea que conecta los cuatro continentes que posee el Ecuador” y entonces ya entiendo qué pasó con la calidad en esos servicios.
Posiblemente producto de la misma globalización el inglés ha provocado una revolución en la nomenclatura empresarial, incorporando en nuestra jerga administrativa una multitud de términos de procedencia anglosajona, uno de ellos, el CEO, (Chief Executive Officer) Oficial Ejecutivo en Jefe, me sabe a puro esnobismo para y hace que me pregunte si nuestra empresa de servicios aéreos necesita un imaginario CEO o un verdadero Gerente General.
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