déjà vu ¿Qué queremos los ecuatorianos del proceso electoral como resultado último?

 Más mercado y menos Estado, cambiar su estructura, recortar el gasto público, reducir la burocracia, eliminar subsidios, eliminar impuestos, volver la mirada sobre la economía social de mercado, la libertad del capital sobre la justicia social, para reactivar la economía, para provocar crecimiento del Producto Interno Bruto, estimular y atraer la inversión extranjera y por tanto incrementar el empleo, déjà vu de la historia de la oferta y la demagogia electorera de los últimos cuarenta años.

 

Pero si ya reducimos el tamaño del Estado, privatizamos servicios, recortamos el gasto eliminando y contrayendo subsidios, redujimos la burocracia a través de la flexibilización y la terciarización laboral; y, la economía no se reactivó, la inversión extranjera jamás llegó, todo lo contrario, muchos sacaron sus capitales y los resguardaron en inversiones en otras economías (incluyendo paraísos fiscales), el empleo se precarizó y la inflación pre-dolarización alcanzó los más altos índices de la historia.

 

Durante treinta años de economía social de mercado: socializamos las pérdidas y privatizamos las ganancias, el ajuste, lejos de llevarnos hacia el Estado de bienestar, nos sumió en la más profunda crisis económica de nuestra historia, caminamos: del salvataje de la sucretización de la deuda privada (respuesta a la crisis internacional de la década de 1980, conocida como la década pérdida), al salvataje del feriado bancario (consecuencia de la crisis de los noventas del siglo pasado), en ese camino perdimos la autonomía y soberanía monetaria; y, consolidamos nuestra posición de economía primaria exportadora, dependiente y vulnerable a los efectos externos.

 

Decir que el precio del petróleo de los últimos diez años ha sido el más alto de la historia es cierto en parte, no debemos olvidar que, las dos crisis internacionales de este periodo, la primera entre 2008 y 2010, provocada por el sistema financiero de los Estados Unidos y la segunda de 2014, hasta la fecha, han tenido un denominador común en la caída de los precios del petróleo, es decir, casi cinco de los diez años los hemos caminado en escenario de crisis internacional, la actual agudizada por los efectos de apreciación del dólar.

 

Oswaldo Hurtado y la sucretización, Mahuad y el feriado bancario, la visión neoliberal de la “economía social de mercado” que hoy nos presentan “nuevos actores” como camino al desarrollo me saben a déjà vu, frente a la posibilidad de construir una sociedad que responda a una matriz de derechos irrenunciables que se garanticen y ejerzan desde un Estado social y solidario hacia ciudadano proactivos y empoderados de sus derechos.

 

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