abril…

 “Abril es el mes más cruel, engendra lilas de tierra muerta, mezcla recuerdos y anhelos, despierta inertes raíces con lluvias primaverales…” así empieza la Tierra Baldía de Elliot y nos convoca a mirar abril desde la nostalgia del recuerdo de lo que se volvió inmortal en sus pasos.

 

Abril, a lo largo del tiempo, ha cobijado la despedida de grandes premios Nobel de la literatura como Heyse, Karlfeldt, Sartre, Kawabata, Gunter Grass, Laxness, Paz, Garcia Márquez, y otros íconos de la literatura universal, entre los cuales me permito citar a: Defoe, Stoker, Mark Twain, Simone de Beauvoir, Galeano y un largo etc...

 

Caminemos abril sobre el recuerdo de sus letras, caminemos su legado y reencontrémonos con profundas ideas que nos motiven reflexiones necesarias y hoy más vigentes que nunca…

 

Porque como dice Octavio Paz “La libertad, para realizarse, debe bajar a la tierra y encarnar entre los hombres. No le hacen falta alas sino raíces”, porque libertad es democracia; y, esta a su vez es, tanto, libertad para elegir el camino, cuanto, responsabilidad para recorrerlo expresando en actitudes, acciones y posiciones, un irrestricto respeto por quienes piensan diferente.

 

Así, tras una campaña tristemente marcada por el ostracismo, la descalificación y la intolerancia ante las ideas ajenas y la opinión disonante, amanecemos al cotidiano “salir adelante”, enfrentando los mismos problemas y compartiendo los mismos sueños. Atrás queda la campaña, por delante la ilusión de siempre, la certeza de caminar nuestros pasos y cosechar sus frutos,  atrás dejemos el conflicto y la intolerancia, hacia delante la solidaridad, inclusión y respeto.

 

Recuperemos la utopía, esa que Galeano nos enseñó a buscar en el horizonte, volvamos a atravesar un océano de tiempo en su búsqueda, sabe Stoker que vale la pena, emprendamos el viaje desde la fonda de las cebollas en que Gunter Grass nos enseñó a lavar el dolor y la ira, a reconciliarnos con nosotros mismos y luego con cada uno…

 

Me gustaría terminar con Márquez: “Recordar es fácil para el que tiene memoria; olvidar es difícil para quien tiene corazón”, recordar es retener la sonrisa, olvidar es desatar la nostalgia, recordar es prender fuego al horizonte; olvidar es pretender negar el camino del cual somos producto. Olvidar es despreciar, negar, traicionar, abandonar, “la muerte no llega con la vejez sino con el olvido”, recordar es, por el contrario la puerta de un futuro que se construye y levanta sobre los sueños compartidos.

 

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