de los hombres se hacen los obispos…

 


Decía Kazantzakis que “Las personas necesitan un poco de locura, de otro modo nunca se atreven a cortar la soga y liberarse”; y, es la locura la medida a la que recurre Cervantes para revelar una sociedad y su idiosincrasia; así, del Quijote al licenciado Vidriera, pasando por los diálogos de Cipion y Berganza, esa locura que Nietzsche ironiza y evoca cuando sostiene que “en los individuos es rara la locura - pero es la regla en los grupos, partidos, pueblos, épocas y por ello los historiadores no han hablado hasta ahora de locura. Pero alguna vez la historia la escribirán los médicos”.

 

Son los canes los actores que Cervantes emplea en Novela y Coloquio como figuras alegóricas de las flaquezas de los individuos; así, momentos y confesiones de Cipion, en donde sostiene ideas como: “así es la verdad Berganza, y viene a ser mayor este milagro en que no solamente hablamos, sino en que hablamos con discurso, como si fuéramos capaces de razón, estando tan sin ella…” y de repente, absorto en el diálogo de los perros, se devuelve en la memoria el hidalgo Caballero que sentencia “es tan ligera la lengua como el pensamiento, que si son malas las preñeces de los pensamientos, las empeoran los partos de la lengua”.

 

¿Será que Cervantes pretendía alertar sobre los fenómenos del ostracismo en que se sumergen las ideas cuando las cofradías degeneran en sectas que se reafirman en cámaras de eco capaces de aislar cualquier idea disonante con el conjunto que proclama su propia verdad y renuncia a la crítica, la deliberación y el debate?

 

Cervantes camina desde la locura hacia la esperanza, esa que plasma en ideas profundas como la declaración de un niño a dos caballeros en las riberas del Tormes: “porque yo he oído decir que de los hombres se hacen los obispos”.

 

De los hombres se hacen los obispos, idea que plantea una profunda metamorfosis que, al tenor de la época, nos enfrenta con la posibilidad de la evolución intelectual, moral y espiritual de la realización humana; la obra de  Cervantes nos conduce por los laberintos de la locura de la que nacen sabiduría y esperanza, pues cada una de las descabelladas aventuras del Caballero de la triste figura es un momento de reflexión vigente hoy más que nunca sobre la sociedad y nuestro rol dentro de ella…

 

En abril de 1616 el manco de Lepanto recibió la extremaunción, sobre la cual subrayó “Ayer me dieron la extremaunción y hoy escribo ésta; el tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan y, con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir...”

 

“En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor…”, vuela la memoria en el relato con que alcanzó la inmortalidad el Príncipe de los Ingenios…

Comentarios