Democracia un camino dinámico

 


                                                   

La epistemología es, de acuerdo con el diccionario de la Real Academia de la Lengua, la teoría de los fundamentos y métodos del conocimiento científico, la ciencia que estudia la evolución de las ciencias y el conocimiento, proviene de las voces griegas episteme que se traduce como conocimiento y logos: discurso, es decir es el discurso (dinámico en evolución continua) del conocimiento.  La etimología es, por su parte, el estudio del origen de las palabras; y, constituye en sí misma un reduccionismo que Krishnamurti refiere cuando sentencia que dando un nombre a algo nos hemos limitado a ponerlo en una categoría, y pensamos que lo hemos comprendido; no lo miramos más atentamente” no lo desarrollamos, transformando el concepto en definición y homogeneizando o pretendiendo homogeneizar la perspectiva desde un prisma unidireccional.

 

Reflexión que me parece pertinente al momento, cuando, hace una semana conversaba con mi sobrina, Pierina, sobre el sentido de la igualdad en la democracia, palabras más, palabras menos, definir la democracia como el demos y el Kratos, es decir el poder del pueblo que se expresa en la transformación de las sociedades de las monarquías a las sociedades de las burguesías, es adecuado, pero no suficiente.

 

La democracia como plataforma evoluciona, se inventa y reinventa; se transforma; así, la democracia de la representación da paso a la democracia de la participación, bajo el mismo prisma etimológico del poder del pueblo asistimos a un nuevo modelo de democracia mucho más amplio, incluyente y solidario, la construcción del contrato social supone un orden que camina y evoluciona. Del poder del pueblo damos un salto hacia la construcción del Poder Ciudadano, es decir la capacidad y derecho individual y colectivo de incidencia y control sobre la gestión y administración de lo público en cada función en que se divide el Estado.

 

La Asamblea Nacional inauguró ayer un nuevo período legislativo, una composición algo más amplia, con una mayoría algo más pequeña y una “oposición” algo más grande; y, lo digo entre comillas, porque lejos ya de la contienda y la campaña, terminada la etapa de escrutinio y elección, hoy no tenemos, o no deberíamos tener, asambleístas de PAIS, de CREO, de SUMA, PCS o independientes, hoy tenemos asambleístas de la República del Ecuador, asambleístas, no comprometidos con la posición o la oposición, sino asambleístas; tomando la palabra de José Serrano Salgado, comprometidos, y de manera irrenunciable, con el diálogo proactivo, la unidad nacional y la deliberación participativa para la construcción de los grandes consensos nacionales en que galope la historia en la aventura de alcanzar los sueños de un país justo, equitativo, soberano, incluyente y solidario.

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