Tras la inercia la transformación

 


Jared Diamond, sostiene que “todos sabemos que el curso de la historia ha sido muy diferente para los pueblos de las distintas regiones del planeta”, procurando un análisis sobre las razones históricas de la reproducción de una sociedad lineal marcada por un sistema de acumulación dominante, reflexión que parte de aquella singular pregunta que le plateara Yali: “por qué vosotros desarrollasteis tanto cargamento… pero nosotros teníamos tan poco…”

 

La historia cabalga sobre su propia inercia, parecería que no existen atajos ni alternativas, las ventajas comparativas devienen en ventajas competitivas, sobre las cuales se construyó una división natural del trabajo, su uni-direccionalidad reproduce el sistema, lo amplifica e irradia…

 

Pero como dice el poeta, evocando los versos con que Schehrazada cantó mil y una noches: “¡Escucha! ¡He comprobado que el agua que se estanca se corrompe; podría librarse de su podredumbre corriendo nuevamente! Pero de otro modo es incurable”.

 

El agua vuelve a correr cuando las contradicciones convocan una concavidad que trasforma su curso, así a la monarquía le sobrevino la democracia, esa democracia que no es puerto de llegada y que evoluciona en sus propios pasos, caminando de las sociedades gobernadas por los capitales a las sociedades gobernadas por los derechos en las cuales, los ciudadanos dejamos de ser objeto para convertirnos en sujeto del proyecto social, político y económico.

 

Pero romper la inercia es también motivo para ser proscrito, desacreditado, deshonrado, degradado, rechazado y repudiado, camino difícil que Bach define en la excomunión de Juan Salvador: “la irresponsabilidad temeraria, al violar la dignidad y tradición de la familia(sociedad)… …(pues) Hemos nacido para comer y (sobre)vivir el mayor tiempo posible”, pero romperla es el camino de la libertad del vuelo, la purificación del agua, la transformación de la sociedad misma, romperla podría ser la forma en que podamos buscar una respuesta dinámica y efectiva a la pregunta de Yali.

 

Revelarnos contra la inercia es volver a leer a Ernest Hemingway, “el hombre no está hecho para la derrota. Un hombre puede ser destruido, pero no derrotado”, pues cuando las ideas se corresponden con las acciones son semilla que, plantada en tu tiempo, florecen en un largo futuro…

 

Rafael Correa Delgado, a través de la Revolución Ciudadana, ha roto la linealidad de la inercia histórica de nuestra sociedad capitalista dependiente, ha movido el eje de construcción hacia una sociedad basada en los derechos fundamentales, pues hemos “superado el dogma neoliberal y las democracias de plastilina que sometieron personas, vidas y sociedades a las entelequias del mercado”.

 

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