Para la simbología esotérica de las escuelas herméticas es el cincel, el símbolo de la inteligencia, la voluntad emprendedora; en tanto, el martillo es alegoría de la fuerza, el trabajo justo y necesario para llevarla adelante. Así, cincel y martillo, voluntad y trabajo, son los elementos sobre los cuales el aprendiz transmuta su propia piedra bruta para emerger Maestro.
Desde esta perspectiva, existencial y dialéctica, el trabajo es la actividad principal y más importante del hombre, no constituye una mera adaptación a la naturaleza, sino todo lo contrario, una transformación consciente e intencional de las condiciones naturales, el hombre, por tanto no es solo un animal laborans es también un homo faber, obrero y arquitecto, voluntad y trabajo
De manera consonante, el existencialismo de Sartre, sostiene que “el hombre no es otra cosa que: lo que él se hace”; que, en dialéctica Marxista, se corresponde con un proceso real, del hombre biológico y el hombre histórico que se realiza a través de la modificación de la naturaleza para satisfacer sus propias necesidades en un proceso de transformación mutuo; donde la realización del hombre es evolución constante que ubica al trabajo como eje motor de su propia dinámica.
Luis Umbert Santos sostiene que “esta ley del trabajo fue el primer descubrimiento hecho por los hombres, la primera lección que aprendieron en el libro de la experiencia”, por tanto el trabajo de la tierra fue el punto de inflexión en la historia de la humanidad, pasando de nómadas y recolectores a labradores y criadores, artesanos de una cultura en evolución constante.
Más allá de las visiones y contradicciones, más allá de la dialéctica y el materialismo, más allá del valor de uso y de cambio, más allá del trabajo específicamente incorporado y el social necesario; caminamos la historia y construimos hitos que dan cuenta de la lucha en que reinventamos, redireccionamos, reformulamos, replanteamos o simplemente revolucionamos nuestra propia visión del mundo y de nosotros en él, para procurarnos algo más humanos, algo más hermanos.
El Día del Trabajo constituye uno de esos hitos, conmemoramos la gesta de 1886 cuando más de 190 mil trabajadores reclamaban mejores condiciones laborales; la voracidad del sistema que se expresó en cruel represión solo encendió la chispa de la historia que nos conduce a redefinir el camino, así, desde el Primer Congreso de la Segunda Internacional Socialista, celebrado en París en 1889, cada Primero de Mayo enarbolamos la memoria de la gesta y celebramos el Día de los Trabajadores…
Conmemoremos juntos el Día del Trabajo, recordando la melodía del poeta de la pampa: “trabajo quiero trabajo porque esto no puede ser, un día veré mi campo comiendo en un vergel…”
El Valor-Trabajo
El problema del valor siempre inquietó a los clásicos, por lo que Marx retoma esta preocupación y su respuesta viene a ser la piedra fundamental de su teoría, la “Teoría del Valor-Trabajo”, dándole con ello sentido al análisis del capitalismo. El valor lo divide en dos, el valor de uso y el valor de cambio. El primero se refiere a la aptitud de un bien para satisfacer una necesidad y el segundo, dependerá de la proporción en que se cambian los valores de uso de una determinada clase, por valores de uso de otra clase. Para que puedan cambiarse dos objetos, será necesario que estos sean producto del trabajo del ser humano, por lo que la sustancia y la medida del valor será el trabajo y valdrá en función de la cantidad de trabajo incorporado. Sin embargo, el valor de cambio no depende del trabajo específicamente incorporado, sino del trabajo socialmente necesario para hacerlo (Herrerías, 2000).
Con relación al trabajo, existe el trabajo particular y la suma de todos ellos (de todos los miembros de la sociedad), siendo este último el que adquiere importancia social y cuando el hombre produce socialmente, el valor de uso se vuelve independiente del trabajo individual. La manera en cómo se generaliza es produciendo bienes que sean portadores de valor de uso y de valor de cambio, donde la forma de medir este último, es “el tiempo de trabajo socialmente necesario” para producirlo. Con relación al valor de uso, el trabajo incorporado tiene solamente importancia cualitativa, y con relación al valor de cambio, solamente cuantitativa (Roll, 1978).
En palabras de Marx, el tiempo de trabajo socialmente necesario, “es el requerido para producir un valor de uso cualquiera, en las condiciones normales de producción vigentes en una sociedad y con el grado social medio de destreza e intensidad de trabajo” (Marx, 1991, pág. 48) y lo que determina la magnitud del valor, es la cantidad de trabajo socialmente necesario para la producción de un valor de uso.
En el análisis de Marx está explícitamente el supuesto de que las mercancías, incluida la fuerza de trabajo, se compran y venden a su valor. “El valor de la fuerza de trabajo es el valor de los medios de subsistencia necesarios para la conservación del poseedor de aquélla” (Marx, 1991, pág. 208) .
Si para Marx, el trabajo es la esencia del valor de cambio, entonces valdría preguntarse cuál es el valor de cambio del trabajo y como se determinaría el valor de los bienes que son producto de la utilización de la maquinaria. La respuesta a la primera interrogante está dada en su teoría de los salarios y la segunda, en su teoría del capital (Ekelund & Hébert, 2008).
La fuerza de trabajo
Después de revisar a los clásicos, Marx conceptúa al trabajo como la parte esencial de todo valor, donde este se convertía en una propiedad objetiva de todas y cada una de las mercancías. El punto sobre el cual fluctúan los precios del mercado competitivo, es el costo de producción, que para Marx significaba el costo del trabajo (Ekelund & Hébert, 2008).
Marx lo define señalando que “el trabajo es, en primer lugar, un proceso entre el hombre y la naturaleza, un proceso en que el hombre media, regula y controla su metabolismo con la naturaleza. El hombre se enfrenta a la materia natural misma como un poder natural. Pone en movimiento las fuerza naturales que pertenecen a su corporeidad, brazos y piernas, cabeza y manos, a fin de apoderarse de los materiales de la naturaleza bajo una forma útil para su propia vida” (Marx, 1991, pág. 215).
La fuerza de trabajo o capacidad de trabajo, según Marx, es “el conjunto de las facultades físicas y mentales que existen en la corporeidad, en la personalidad viva de un ser humano y que él pone en movimiento cuando produce valores de uso de cualquier índole” (Marx, 1991, pág. 203).
Pero para que la fuerza de trabajo se encuentre en el mercado como mercancía, la persona poseedora de esa fuerza de trabajo, debe ofrecerla y venderla como mercancía, por un tiempo determinado y en donde sólo exista la corporeidad viva que le es propia.
De acuerdo con Marx “el valor de la fuerza de trabajo, al igual que el de toda otra mercancía, se determina por el tiempo de trabajo necesario para la producción, y por tanto también para la reproducción de ese artículo específico” (Marx, 1991, pág. 207).
El trabajo viene a ser el empleo de la fuerza de trabajo, ya que lo que se vende y se compra, no es el trabajo, sino la fuerza de trabajo. El uso de esa fuerza de trabajo, viene a ser el trabajo mismo, ya que “el comprador de la fuerza de trabajo la consume haciendo trabajar a su vendedor” (Marx, 1991, pág. 215)
La Plusvalía
En cuanto al valor de cambio de la fuerza de trabajo, Marx señala que como cualquiera otra mercancía, está conformado y puede ser medido por la cantidad de tiempo socialmente necesario que se requiere para su producción. Sin embargo, la fuerza humana de trabajo puede ser utilizada durante más tiempo del necesario para lograr la producción, de lo cual depende la plusvalía. El capital total (C) empleado puede dividirse entonces en capital constante (c) integrado por materias primas, maquinaria, etc. y capital variable (v) que se refiere a la compra de fuerza de trabajo, es decir, trabajo pagado, y es variable debido a que puede alterar su valor, al agregarle la plusvalía (p) a su propio valor, la cantidad de fuerza de trabajo no pagada. Por ello, el Capital Total sería igual a C=c+v+p; y la cuota de plusvalía sería p/v, que sería la expresión del “grado de explotación” de la fuerza de trabajo por parte del capital (Roll, 1978).
Dicho de otra forma, se puede dividir el valor de la fuerza de trabajo, por un lado en una cantidad que es necesaria para la subsistencia del trabajo, que sería lo que Marx denominó “trabajo socialmente necesario; y por el otro lado, una cantidad por encima y por debajo de la fuerza de trabajo, que denominó plusvalía, que es la que se apropia el capitalista, por lo que la existencia del capitalismo depende debido a que el trabajador produce una valor mayor que el que se requiere para su propia subsistencia (Ekelund & Hébert, 2008).
“El proceso de consumo de la fuerza de trabajo, es al mismo tiempo el proceso de producción de producción de la mercancía y del plusvalor” (Marx, 1991, pág. 213)
La plusvalía no aparece en el intercambio, sino en la producción, por lo que la finalidad del capitalista es la de extraer plusvalía de cada trabajador, entendiendo esto Marx como la explotación del trabajo, debido a que el valor excedente que aporta el trabajador, es expropiado por el capitalista (Ekelund & Hébert, 2008).
Ricardo había considerado al trabajo como medida del valor (Ruiz, 2012), pero Marx lo ve como la medida y la causa del valor, siendo solo el trabajo y no las máquinas, el generador de la plusvalía (Ekelund & Hébert, 2008)
Uno de los determinantes básicos del grado de acumulación del capital, será la proporción en que la plusvalía sea consumida o transformada en capital. Así pues, la acumulación deberá ser inversamente proporcional al consumo.
Otros factores que influyen sobre la acumulación, son la productividad del trabajo y la tasa de plusvalía.
El incremento de los medios de producción, como consecuencia del incremento de la productividad traerá cambios en las composiciones técnica y orgánica del capital. El capital variable bajará en forma relativa al existir incrementos en la acumulación. Esta disminución del capital variable da origen a lo que Marx denominó "población excedente relativa" o "ejército industrial de reserva".
"El hombre no es otra cosa que lo que el se hace" Sartre
Comentarios
Publicar un comentario