Desde Cipión y Berganza hasta los diálogos de la demagogia…

 “Así la verdad, Berganza; y viene a ser mayor este milagro en que no solamente hablamos, sino en que hablamos con discurso, como si fuéramos capaces de razón, estando tan sin ella…”, frase que, aunque tomada del Coloquio de los Perros de Cervantes, parecería corresponderse más cercana con una cultura de construcción de imaginarios a partir de verdades interpretadas a gusto...

 

Sumamos falacias, articulamos demagogias; el argot político pretende la construcción de elocuentes interpretaciones que construyen una “verdad paralela”; pues, decir que el proceso de selección de autoridades de control a partir de concursos nacionales abiertos de oposición y méritos, organizados por comisiones ciudadanas de selección, sujetas a veeduría e impugnación ciudadana ha fracasado por el hecho de que una de las autoridades seleccionadas estaría probablemente involucrada dentro de uno de los escándalos de corrupción más grande, no del país, del continente, de las últimas décadas, es confundir el cuchillo con la mano del asesino.

 

De un modelo de designación que requería una terna elaborada en el Ejecutivo para selección final en el Legislativo; es decir, un ciudadano necesitaba buenas relaciones con el Ejecutivo para ser mocionado y, evidentemente, buenos acuerdos con el Legislativo para ser designado; pasamos a un nuevo modelo que propone un concurso nacional abierto de oposición y méritos en el cual, en principio, todos los ciudadanos podemos participar.

 

El nuevo modelo garantiza uno de los derechos fundamentales de la democracia y la participación, el derecho a elegir y ser electo; pues, la ciudadanía puede optar por postular: tanto para ser elector (a través de las diferentes comisiones ciudadanas de selección); cuanto, para ser electo (postulando la candidatura dentro del marco del concurso de designación), en el marco de un concurso que, manejado por ciudadanos, es observado, supervisado, controlado, por ciudadanos desde las veedurías que para cada uno se conforma; y, presta también la posibilidad de impugnación ciudadana a los postulantes dentro del proceso.

 

Conocer el procedimiento, entenderlo, criticarlo desde la posición responsable de aportar en la corrección de errores, mejoramiento y fortalecimiento de la institucionalidad del Estado, pasa por la voluntad política de aportar en la construcción de un nuevo modelo de democracia amplio, plural, solidario, equitativo y emancipador.

 

Somos una sociedad en transición, somos una democracia en transición, la información, formación y construcción de imaginarios colectivos constituye la piedra angular para el éxito del proyecto, por ello requiere de una nueva cultura de opinión, demandando mayor información crítica, mayor análisis y por supuesto, del destierro de la demagogia como práctica de construcción de imaginarios.

 

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